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RECOPILACIÓN DE POEMAS
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EN UNA
HOJA DE FIQUE
Recorrí la
vereda
y en una hoja de fique,
miré tu nombre
dentro de un corazón
que sangraba de blanco,
a la orilla del camino viejo
por donde tantas veces
recorrimos los sueños de la infancia.
Entonces entendí
que otro te estaba robando
aquello que los dos no compartimos.
Traté de esconderla
para que nadie pudiera verla,
pero comprendí
que todas las matas
debían quedar sin hojas
y eso estaba prohibido.
SI
SUPIERAS
Si
supieras,
que mientras recorres el mundo
trabajando, soñando,
mintiéndole a alguien,
despilfarrando una juventud
que al final
ni siquiera sabes para que sirve,
hay alguien que te acecha,
que te ha venido robando
lo que dices querer y querer tanto.
Si supieras,
que muchas horas
han sido devoradas en la alcoba
sin ni siquiera pensar en tu desdicha,
en una entrega con sabor a paraíso,
en una entrega que aprendió a soñar
con un corazón con dos caminos,
en una entrega que se escribe
en paredes, en almohadas,
en sábanas teñidas
con el color del sexo.
En espejos, en la mesa de noche,
en el televisor inerte,
en las notas sensuales
de una canción que solamente escuchan
las almas que se aman,
como tú jamás has podido amar.
Si supieras,
que te engañan con alguien,
Si supieras,
Si supieras, que al final,
nos engañamos todos.
EN
SUEÑOS
Madre,
han pasado los años
y aunque no muchos,
son como una eternidad
saturada de angustia
sobre la inmensidad de los recuerdos.
Han pasado muchos momentos de soledad,
y aunque al pensarte
te dibujo en sueños,
siento que me derrumba la nostalgia
y que un abismo infernal
nos separa inclemente,
con el frío silencio de la muerte.
Anoche te miré de paso
por los senderos de la vieja estancia,
pero tus pies no tocaban
ni las sendas dormidas,
ni el patio del rancho que dejamos.
Tus manos lejanas
como si fueran de humo,
no tocaban las flores,
ni acariciaban lo que tanto amaste.
Tus ojos no regalaban guiños
ni tu sonrisa dibujó en mis ojos
retazos de canciones y esperanza.
Eras entonces, como una sombra
que le teme hasta el silencio mismo,
como un ramo olvidado y triste
en la gruta hostil de la memoria.
Anoche renegué solitario
Sobre mi lecho de desesperanza
al que abracé somnoliento,
Deshecho, lloroso como un niño olvidado,
Al contemplar mi realidad,
Porque al querer abrazarte,
Te perdí en la quietud del camposanto.
NUNCA
ESTAMOS
Estamos de
acuerdo.
Cuando te llamo
tu teléfono timbra
y no contestas.
Cuando me llamas
la casa está sola,
mi celular está apagado.
Sencillamente, los dos nunca estamos.
Qué pesar!
SOLEDAD
Emilce, a veces tu soledad me acompaña…
Sabes una
cosa?
Desde que te miré partir,
me sentí solo,
con una nostalgia,
diría, casi infinita.
Entonces caminé silencioso,
los senderos
por donde debías pasar,
los que he recorrido tantas veces,
mientras los desconocidos
fatigaban mi alma.
Miré mi reloj
y entonces comprendí
que habías llegado,
y te imaginé descansando,
saboreando un fresco,
pensando en mí,
tal vez con pocos deseos
de recoger de nuevo esa rutina
que en ocasiones nos cansa.
Te vi llegar muchas veces,
te escuché en mis sueños
hasta que al final,
pude verme en tus ojos
nuevamente.
MADRECITA
La declamó un niño en la fiesta de la
madre.
Madrecita
linda,
no sé cómo decirte tantas cosas,
que desde hace tiempo,
quiero susurrarte al oído,
estoy seguro
de que lo que deseo
es compararte con un cielo
colmado de esperanza,
inundado de ilusiones infinitas.
Eso quería decirte, MAMITA!
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