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RECOPILACIÓN DE POEMAS
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TE
ESTUVE RECORDANDO
Te estuve
recordando, ciudad,
mi añorada ciudad de antaño.
Estuve recorriendo tus calles,
los parques que ayer fueron
alma y corazón de tu ironía,
las avenidas que recorrieron
tus entrañas e hicieron vibrar
tus sentimientos de ciudad ajena.
Ayer, nomás ayer,
estuve recorriendo tu cuerpo
desteñido por el tiempo,
por el abandono de tus hijos,
por el egoísmo de quienes te gobiernan,
de quiénes te roban silenciosos,
lo que ayer el amor construyó,
de quienes te construyen
y te reconstruyen sabiendo
que no es lo que tú quieres,
mi pequeña ciudad,
mi ciudad grande.
Ayer, nomás ayer,
se inundaron mis ojos
al contemplar la ruina de tus calles,
las ventanas raídas por el tiempo,
por el abandono y la miseria.
Las paredes hediondas de tus casas viejas,
a punto de caer,
los expendios de droga,
de armas y de municiones.
Ayer, nomás ayer,
contemplé silencioso
a los hermanos de la calle,
durmiendo entre las ruinas,
a las prostitutas, al niño raponero,
que se roba el espejo de un carro
y se pierde por la desordenada avenida,
al vendedor que ahora
tiene que correr para que no le maten la esperanza,
con el nuevo manual de inconvivencia.
Así de triste te vi,
mi pequeña ciudad,
mi ciudad grande.
UN
REGALO
“Cuando las rosas comprenden el sabor
infinito del deseo, se embriagan con el rocío de la mañana...”
Te voy a
regalar
un ramo de besos,
sembrado en el huerto
invisible del deseo...
Te voy a regalar
una sonrisa,
solamente una,
porque con eso
puedo robar tu encanto de mujer,
tu cuerpo virgen,
tu entrega.
Te voy a regalar
el infinito,
para viajar contigo...
SABES
UNA COSA?
Sabes una
cosa?
Nos tienen prohibido hablar
donde nos miren,
donde insinuantes nos demos la mano,
allí donde dejemos volar nuestro deseo,
nos tienen prohibido
mirarnos y soñar,
si es que soñamos,
porque tal vez,
no somos ni siquiera un sueño,
sino una infinita realidad,
que en ocasiones
hace interminable la distancia,
aunque a pasos no más
nos encontremos.
Pero, nos tienen prohibido, hablar,
no más que eso, hablar...
ESTUVE
MIRANDO DESPERTAR LA MAÑANA
Estuve
mirando despertar la mañana,
jugué con ella, dialogué con ella,
gocé silencioso su abrazo
y me sentí feliz,
muy feliz,
porque por un momento
creí que estaba acariciando
el rostro tierno de una diosa
que al despertar me sonrió en silencio.
Estuve mirando despertar la mañana,
sonreí con ella, soñé con ella,
hasta que entre la bruma
miré un rostro de ensueño,
una mano de rosa,
una caricia teñida de leyenda,
unos labios que al dibujar sonrisas
me dieron un sí, sin misterios,
y una esperanza que al nacer de nuevo,
dibujó entre la aurora
la senda de un idilio.
Estuve mirando despertar la mañana,
de la mano contigo,
en el silencio...
DE LA
TRAICIÓN AL AMOR
Un rayo de
luz,
una corola que despierta,
una sonrisa en la alborada
y un suspiro lento que se pierde,
en la inmensidad del silencio,
en la nave del viento
que se convirtió en lluvia de pasión
en el jardín florido
de un alma que espera,
en el huerto de un corazón
que un día por la traición
perdió el amor
y que hoy renuncia al estío
para volver a arrullar la primavera.
A SOLAS
Al
encontrarnos solos,
no podemos negarnos nada,
aunque todo nos esté prohibido.
Al encontrarnos solos,
tendremos que saborear sin miedo
la miel de nuestros labios,
y de ahí en adelante,
lo que el destino quiera;
no es que en un instante
el silencio nos hiera
sino que la conciencia
justifique la espera
de aquello que en silencio
nos une y nos separa.
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