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UTOPÍAS -
PRÓLOGO
“UTOPIA”
es el título de un libro de Tomás Moro (Santo Tomás Moro), Canciller
que fue de Enrique VIII, quien lo hizo decapitar por haberse negado
a reconocerle autoridad espiritual alguna, que lo constituyese en
cabeza legítima de la Iglesia Anglicana, el cual cuenta de un país
insular, cuyo gobierno era tan sabio, justo y equitativo, que sería
el modelo ideal para aplicarlo en todas las naciones del orbe y que
por ser tan perfecto ha pasado a ser sinónimo de ilusorio, algo como
inalcanzable, propio de mentes propensas a fabular , o a soñar con
imposibles, que es lo mismo. Y este último parece ser el sentido con
que el Poeta nocaimero, Hugo Edilberto Ramos Quintero, utiliza el
vocablo UTOPÍAS, que le sirve de título a su poemario, aunque
empleado en plural, que es tanto como alejar-aún más- el sueño de la
realidad.
Se
ha abusado tanto de la palabra poeta, para designar a cualquiera que
haga versos, que ha venido a menos y de significar algo honroso y
privilegiado, ha derivado en motivo de burlas y de chascarrillos
desafortunados, como los que abundan en los programas humorísticos
más sintonizados de la radio y la televisión. Ni las publicaciones
periódicas de mayor circulación en el mundo, ni tampoco las de menor
cuantía se ocupan ya de este tema, que hasta hace unos cincuenta
años, ocupaba secciones de preferencia en todos los medios de
comunicación, cuando todavía a la reina de las artes no se le había
perdido el respeto y los poetas eran la voz de los que no la tenían,
y los pueblos se sentían interpretados por ellos, porque ellos aún
no habían defraudado su confianza y eran insignias de excelencia y
altura espiritual, no todos por supuesto, empero sí la mayoría.
Por fortuna, todavía hay poetas auténticos, como es el caso de Hugo
Ramos, un cantor de extracción campesina, cuyos versos sencillos y
elementales, le brotan incontaminados de academismos intonsos y de
alineaciones esterilizantes, que han causado este divorcio
deplorable entre los pueblos sedientos de horizontes y sus voceros
perdidos en la maraña sin alma de la mediocridad.
Tal vez el hecho de habitar en una población compuesta –en su
mayoría- por gentes sencillas, laboriosas, hospitalarias y
fraternas, como lo es Nocaima, la que trabaja y sueña al pie de un
río-el Gualivá- que discurre, a trechos tranquilo y soñoliento, y a
trechos presuroso como quien tiene al mar por objetivo, le ha dado a
su poeta insignia este talante de autenticidad que es el sello
indeleble de su poesía, que habla de amores inalcanzables, y de
romances truncos, con mujeres que emergen del paisaje bucólico para
entregarse al viento, sin que el poeta pueda retenerlas, como no sea
en la red de sus poemas, siempre pletóricos de humanidad, siempre
esperanzadores, siempre comprometidos con la vida.
Nadie puede dar de lo que no tiene, porque de la nada no se saca
nada. Cuando alguien habla, escribe, o actúa, está exteriorizando lo
que en realidad es. Nuestras obras nos delatan, nos manifiestan,
por más que queramos evitarlo. Podemos engañarnos a nosotros mismos-
que es tanto como hacer trampas cuando jugamos solitarios- pero no a
los demás, porque ellos nos ven tales como somos y no como
pretendemos ser. Un poeta es poeta dondequiera que se pare. Sus
gestos, su lenguaje, su postura frente a la vida lo evidencian y no
hay nada que pueda hacer para evitarlo, porque poeta es sinónimo de
bondad, de transparencia, de amplitud de miras, de solidaridad, de
compasión, de grandeza de alma, de delicadeza y altura espiritual,
pues eso es lo que es la poesía: la excelencia por EXCELENCIA.
Los griegos que son los padres de Occidente, lo entendieron así y de
ahí que definieran a la poesía como la REINA de las artes, ya que
justamente lo que la escultura, la arquitectura, la danza, la
pintura y la música tienen de excelente, es lo que tienen de POESIA.
La poesía de Hugo Ramos, es eso: poesía legítima, sin afeites sin
compadrazgos escolásticos, sin mixturaciones deletéreas;
transparente y auténtica, porque eso es lo que es él: poeta
vocacional, entrañable, raizal y sencillo, como las gentes de su
terruño, cuyo rostro lo es el de la patria, el de la humanidad sin
atavíos, sin falsificaciones oprobiosas.
Todos los libros sagrados de la humanidad fueron escritos en verso y
una muestra elocuentísima de ello la constituye LA BIBLIA, que es un
poema sinfónico del Génesis al Apocalipsis. Integrada por 72 libros,
en la versión católica y 66 en la protestante; se la tiene por “la
palabra de Dios”, y es seguramente la más bella expresión de altura
conceptual, de grandeza espiritual y de soberanía poética, de todas
las literaturas, de todos los tiempos; lo cual nos confirma , no
solo que ÉL-Dios- es poeta, sino que es la POESIA misma. De ahí el
respeto y la veneración de los antiguos pueblos por cualquier
expresión de la más sublime de las artes. Cuenta Homero, en la
Odisea, que habiéndole llevado a Odiseo- sus soldados- dos
prisioneros, le preguntó al primero cual era su oficio y como le
dijera que sacerdote, lo hizo ajusticiar, mas no así al segundo, al
que ordenó liberar cuando supo que era poeta.
Si el ingrediente primario de la poesía es la calidad humana, como
parece indiscutible, entonces este poemario que la tiene de sobra,
no será un emisario de UTOPÍAS, sino un canto de amor para el
camino y un refrigerio para el caminante, sediento de horizontes y
de cosmovisiones fraternales.
JOSE
TRINO CAMPOS
REVISTA CALAIMA
N° 08
Junio de 2009
- Apartes -
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En las inhóspitas y desconocidas breñas milenarias donde los Panches
forjaron el hilo de su estirpe, vivieron los Calamoimas y los Nocaimas,
guerreros por herencia y orgullosos de su raza, pero un día el español
quiso ampliar su reino... / les enseñó la lengua de Castilla,/ el
rostro de un dios desconocido,/ les cambió sus costumbres/ y los llamó
Indios...
Calaima,
es una alternativa para quienes aman la cultura y desean dar a conocer
sus propias manifestaciones, sin ningún tipo de discriminación política,
religiosa o de cualquier otra índole. Nos interesa ante todo mostrar
lo que la gente hace, en campos como la pintura, el teatro, la poesía,
las artesanías, las microempresas y llevar en cada entrega una cajita
mágica llena de mensajes, para que nuestros lectores puedan enriquecer
sus conocimientos y abrirse paso por los amplios recodos de la cultura
local, regional, nacional y mundial. No queremos pasar de
periodistas, ni más faltaba, pero sí, presentar un material ameno e
interesante, que contribuya al enriquecimiento del bagaje cultural de
quienes tengan acceso a él, con el único anhelo de servirle a los
amantes de las cosas buenas, entre los que encontramos a los maestros,
estudiantes y padres de familia entre tantos y tantos intelectuales
que buscan en la lectura, una manera sana de distraerse y de aprender
mientras juegan con la imaginación y la chispa creativa de quienes de
alguna manera llevamos dentro el compromiso de cultivar el
conocimiento, en los terrenos fértiles de las mentes que desean
iluminarse con la sabiduría al ritmo de los tiempos.
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SENDEROS 2004.
HUGO RAMOS, no es un poeta de academia, ni
un versificador a la moda, ni un concesionario de metáforas lastradas,
ni de oropeles importados de algún ultramarino continente, para
lectores anémicos y trasnochadores despistados. Su poesía es
sencilla, transparente y fluida. Su estilo sin rebuscamientos, es el
de alguien que camina erguido y de cara al sol, como lo hicieran sus
antepasados, que todo lo dieron – incluida la vida – por su derecho a
ser libres, incontaminados, y auténticos.
Hugo es polifacético: pedagogo, agricultor, historiador y poeta, si
que también hombre cívico, dinámico promotor cultural, patriota
desvelado y ejemplar padre de familia y en la república de las letras
se le conoce por sus dos libros anteriores: UN HIMNO A LA ESPERANZA Y
PASIONES, los cuales fueron calurosamente acogidos, por los lectores
que tienen una noción clara de que la poesía –cuando lo es- debe tocar
el alma y estremecer las fibras del espíritu.
La poesía no es algo de lo que se pueda prescindir impunemente.
Alguien que tenía por qué saberlo dijo lapidariamente: “ La poesía, es
la única prueba fehaciente de la existencia del hombre sobre la tierra
”, para significar que todo cuanto la humanidad haya hecho de grande,
de noble y de perdurable, lleva el sello sin sombras de la poesía.
Cuando alguien nace, cuando alguien triunfa, cuando alguien ríe,
cuando alguien sueña, cuando alguien llora, cuando alguien muere, es
la voz del poeta y sólo ella, quien puede expresar lo fausto del
acontecimiento, o lo inenarrable de la tragedia.
En SENDEROS 2004, Hugo Ramos demuestra palmariamente que las vivencias
y los padecimientos personales y los del humano entorno, lo afectan
sensiblemente y que al poeta que hay en él se le agiganta la voz y el
estro se le engrandece para gritar su esperanza y avizorar horizontes
de redención amorosa, allende las horrendas tragedias que entenebrecen
el tortuoso camino de la patria y de la humanidad contemporánea.
Poeta es el que es capaz/ de hacer que los otros sientan/ que la vida
es un poema/ que al alma debe orquestar.
Poeta es el que al andar/ suelta a sus sueños las riendas/ y asume que
son sus piernas/ dos alas para volar.
Poeta es quien ilumina/ la senda del que camina, / con su lámpara
¡infinita!...
Y en alas de una metáfora/ escala cualquier montaña, / para cumplir
una cita.
JOSÉ TRINO CAMPOS.
PASIONES
PASIONES, es un mundo poético que invita a
leer, pero sobre todo a vivir intensamente. Es un canto al amor
idealizado, a ese ser amado que reposa en cada existencia. A esa
mujer efímera que tocó de paso los hilos de la pasión y les rompió el
encanto. A aquellos seres que no pueden odiar porque les está
prohibido. A la amante que se esconde de la lluvia bajo un atuendo
fingido de vergüenza. Es el temor reflejado, de perder lo que tanto
se ama; de encontrarse de un momento a otro con un universo de olvido
y de nostalgia. Es colocar la naturaleza a los pies del ser amado con
un tinte indeleble de celos, porque la flor más linda puede en
determinado momento opacar su belleza al cambiar de altar:
“ Ya no eres la misma,
el mar de la zozobra
te trasladó a otras playas
y las arenas mías
no retienen tu aliento”.
Entrar en el mundo de pasiones, nos va a permitir sentir, lo que de
verdad es el amor desinteresado, la entrega sin artilugios, la belleza
retratada en versos, aunque existan instantes perplejos de ansiedad
que nada tienen que ver con el universo lascivo que muchos no alcanzan
a ocultar.
“Pasiones es el camino para volver a
soñar”
EL AUTOR.
UN HIMNO A LA ESPERANZA
...Los poemas que forman este libro “UN
HIMNO A LA ESPERANZA”, de Hugo Edilberto Ramos Quintero, presentan
para el lector una nueva visión de lo que conforma la vida: El amor,
la muerte, el trabajo, la nostalgia, la paz perdida, la patria siempre
amada. Es una poesía sin artificios retóricos, sencilla, comunicante.
“Jairo”, por ejemplo, es un poema donde la nostalgia de la ausencia
definitiva vibra como una cuerda musical tocada por la mano invisible
del recuerdo. Es un poema colocado al borde del llanto, pero que lo
supera por el difícil camino de las palabras. Como éste, hay otros
poemas intimistas, quizá los más logrados. Y otros que describen el
paisaje, que mencionan la fidelidad a la tierra nutricia y madre, a la
mujer con inevitable misterio, al amor con su sombra que es sólo el
olvido.
Queden estas breves palabras como testimonio de solidaridad con Ramos
Quintero, que sin duda le dará a nuestra literatura nuevas
satisfacciones en el futuro.
FERNANDO SOTO APARICIO 1998 |